Monday, July 1, 2019

La Mitomanía: Un Comportamiento patológico, dañino y de moda.

         
                                                           Imagen tomada de Google.


La Mitomanía: Un Comportamiento patológico, dañino y de moda.

Ensayo realizado por Lázaro Daniel González Valdés en la asignatura :pathological mythomania en la Licenciatura de Psicología en la AIU.

Algunos se preguntarán, ¿Qué es la Mitomanía?

Tal vez todos recordamos ese fabuloso cuento infantil que nos leyeron, o que incluso leímos nosotros mismos o vimos en la TV, me refiero a PINOCHO.

Es lógico que al mencionar esa palabra ya la gran mayoría sabrán de que hablamos, de las personas mentirosas.

Según varias referencias bibliográficas coinciden en que está terminología fue descrita por vez primera en la literatura médica en el 1898 por el reconocido psiquiatra de origen alemán, Antón Wolfgang Adalbert Delbrück, mejor conocido como “Antón Delbrück” (23 enero de1862 - 21. febrero de1944), quien lo llama: pseudología fantástica.

Las mentiras no nos resultan ajenas, recurrimos a ella desde la infancia, incluso siendo adultos. Las mentiras obedecen a un comportamiento patológico. Se le identifica como uno de los trastornos de la personalidad. A pesar de ser un tema controvertido, la mentira patológica se ha definido como una invención inconsciente y demostrable de acontecimientos muy poco probables y fácilmente refutables.

Según los materiales bibliográficos estudiados, existen varios términos que utilizan los Psiquiatras para nombrar el comportamiento de los mentirosos compulsivos o habituales, entre estos te menciono tres términos que son los que más se mencionan:  La Mitomanía, la mentira patológica o la pseudología fantástica. Cualquieras de estos son válidos.

El Dr. Juan Moisés de la Serna, cuando se refiere a la mitomanía o pseudología fantástica, hace referencia a un trastorno psicológico, por el cual la persona afectada, denominada mitómano o mentiroso patológico, tiene una conducta repetitiva del acto de mentir, lo que le proporciona una serie de beneficios inmediatos, como admiración o atención.

Agrega además en sus estudios, que la mitomanía puede existir o no intención de engañar o estafar, aunque el verdadero fin es deformar la realidad para contar una historia personal más llamativa. Al principio esas narraciones logran su efecto, cautivando a quien o quienes la escuchan, obteniendo atención, respeto y hasta admiración, que es lo que en definitiva mantiene esta conducta, además del miedo a ser descubierto.

“Los mentirosos patológicos falsean la realidad como vía de escape, para obtener atención e incluso admiración, y entran en un círculo vicioso que les acaba dejando solos en el laberinto de sus mentiras”.  Dr. Juan Moisés

          El círculo vicioso de la mentira.

Las mentiras por falsificación u omisión pueden surgir de forma espontánea como una manera de evitar un castigo o para excusar una falta de puntualidad o de cumplimiento de alguna tarea encomendada. Llegar tarde a una cita o no tener preparado el trabajo solicitado el día anterior pueden ser situaciones propicias para que surja la mentira. asegura de la Serna.

Más adelante menciona que los beneficios inmediatos que provocan estas mentiras pueden ser el detonante de un refuerzo para repetir dichas conductas; al observarse que cuanto más se repite menos tareas debe cumplir. Existe una línea muy fina, entre un comportamiento buscando el beneficio inmediato y la conducta adictiva, ya que la segunda se adquiere por la repetición, pero sobre todo por la sensación de impunidad que deja a quién miente.

Además, la mitomanía puede estar presente en otros problemas mentales, como el trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar o el trastorno de esquizofrenia; incluso es habitual que se presente junto a otras adiciones como la del consumo de sustancias ilegales o la ludopatía. Por ello, es imprescindible un buen diagnóstico diferencial para establecer prioridades a la hora de realizar el tratamiento, dando preferencia a aquellos síntomas más graves, como una desintoxicación, antes de proseguir con otras intervenciones terapéuticas- recomienda de la Serna en sus estudios.

Ahora bien, hemos hablado del significado, síntomas, características, incluso las diferencias entre otras adicciones con la Mitomanía, Pseudología fantástica o como incluso también la nombra en voz populi Mentira Patológica, pero necesitamos un perfil del mitómano. Se ha investigado mucho al respecto, aunque en la realidad todavía no han sido suficiente los estudios e investigaciones para poder llegar a un mejor entendimiento de esta patología o trastornos de los rasgos de la personalidad.

          Perfil del Mitómano.

Les muestro una lista de comportamientos para poder elaborar un mejor perfil psicológico de una persona mentirosa:
  1.           Suele ser una persona insegura y con autoestima baja, cree que lo que le rodea no es suficiente y que, por esa razón, debe elaborar mentiras acerca de su vida
  2.           No habla mucho (por falta de elaboración de la mentira) o, por el contrario, desarrolla una extensa historia irreal y habla todo el rato sobre ella
  3.           El mentiroso cuando se ve descubierto se enfada o se hace la víctima, desviando así la atención de la mentira y proyectándola hacia el enfado o la tristeza
  4.           Una vez que alguien descubre su mentira, seguirá negándolo hasta que su historia ya no se sostenga por ninguna parte
  5.           Algunos expertos afirman que hacer muchos gestos con las manos también es una señal de que una persona está mintiendo
  6.           Una persona con falta de empatía hacia los demás tiene más posibilidades de ser un individuo mentiroso
  7.           También se puede caracterizar o bien por la impulsividad (mentir como respuesta refleja ante el miedo a ser juzgados) o, por todo lo contrario: por ser una persona fría y calculadora que miente de una manera muy elaborada.

          Estudios e investigaciones científicas realizados.

No obstante, a ello les traigo algunos estudios e investigaciones que se han realizado al respecto que nos ayuda a elaborar un mejor perfil de los Mentirosos Compulsivos.

Algunos estudios han arrojado que la mitomanía es más frecuente en hombres, encontrándose su origen en determinadas características de la personalidad que irá conformando el hábito de mentir, entre ellas, el mitómano suele ser narcisista, tener baja autoestima, deficiencias en habilidades sociales, y desconfianza en las personas y sus relaciones entre otros. Algunos autores hablan incluso de que podrían existir cierta predisposición genética, aspecto todavía en controversia.

Aunque su edad de inicio puede ser temprana, para el diagnóstico de la mitomanía o adicción a mentir se requiere una edad mínima de 18 años, que es cuando se considera que la personalidad está conformada y establecida, siendo el individuo plenamente consciente de sus acciones y las consecuencias que estas acarrean en los demás. Evitando así confundirse con las fabulaciones infantiles que no son mentiras en cuanto no falsean la realidad, ya que ésta todavía no está conformada y el niño la mezcla con hechos de la imaginación.

Además de la edad, en la mitomanía los estudios indican que debemos saber distinguir que exista verdadera intención de engañar, y que esas mentiras no sean una manifestación de otros trastornos psicológicos como el trastorno facticio, donde la mentira llevada al extremo llega a convertirse en la realidad del paciente; o muestra del deterioro de algunas funciones cognitivas, como en el caso de las demencias, en las que el paciente, de una forma inconsciente, rellena con “recuerdos inventados” sus lagunas de memoria.

Otra investigación de la Universidad de Massachusetts reveló que el 60% de las personas mientes al menos una vez durante una conversación de 10 minutos, caen en lo que se conoce mentiras esporádicas.

Otra teoría apunta a que los mitómanos podrían tener una Amígdala menos reactiva ante los comportamientos deshonestos. Investigadores de la University College of Londres descubrieron que cuando mentimos por primera vez para ganar algo, se produce una gran activación de la amígdala, la cual se encarga de producir sentimientos negativos que nos hacen sentir mal y limitan el alcancen de la mentira, sin embargo, a medida que seguimos mintiendo esa activación va decreciendo.

Los Neurocientíficos de la Universidad de California del Sur también hallaron que el cerebro de los mentirosos compulsivos es ligeramente diferente de quienes suelen decir la verdad, tienen un 26% más de sustancia blanca en la corteza prefrontal. La sustancia blanca interviene en la trasmisión de información, por lo que estos investigadores consideran que un mayor volumen implicaría una mayor capacidad cognitiva para procesar las mentiras y manipular. De hecho, en algunos casos las historias que cuentan los mitómanos están muy bien hilvanadas y resultan creíbles ya que contienen un gran nivel de detalles, lo que denota que la persona ha estado procesando cuidadosamente esa información.

          ¿Por qué mentimos los seres humanos?

La mentira suele ser una estrategia para eludir la realidad y por consiguiente la responsabilidad de afrontar la responsabilidad consecuencias de determinados actos o situaciones. Diferentes trastornos psicológicos están relacionados con las mentiras ya que se trate de una forma de evitación sobre todo en el caso de las adicciones cuando la persona no desea reconocer su problema y pierde el control y recurre a la mentira para mantener su patrón adictivo. De hecho, se estima que el 92% de los pacientes mienten sobre el consumo de sustancias. El 25% sobre su consumo de alcohol y el 58% sobre su adicción al juego.

Con la vida que llevan acaban inventándose una diferente que les hace sentir mejor. Lo usual que el mitómano construya un nuevo recuerdo para cubrir una realidad desagradable que reemplaza con una historia mejor. La verdad también se suele falsear para obtener alguna ventaja, aunque no siempre se trata de un beneficio material, sino más bien a nivel emocional.

 Con sus mentiras el mitómano consigue la aprobación, el respeto o el afecto que necesita, por eso en muchos casos las mentiras patológicas esconden un deseo de llamar la atención que se logra creando un personaje falso que la persona va enriqueciendo con mentiras.

          Tratamiento de la mitomanía.

En la base de la mentira patología se esconde una baja autoestima, la persona cree que si se muestra tal cual es, no será aceptada. Los mitómanos suelen tener una personalidad insegura, por lo que a menudo sus mentiras no son más que una imitación o un plagio de las ideas, pensamientos o experiencias de los demás, generalmente de personas que admiran.

Suelen carecer de habilidades sociales, por lo que intenta suplirlas recurriendo a las mentiras, para parecer más interesantes y competentes antes quienes le rodea.

POR ESO EL TRATAMIENTO DE LA MITOMANIA PASA POR FORTALECER LA AUTOESTIMA, MEJORAR LAS HABILIDADES SOCIALES Y DE RESOLUCION DE CONFLICTOS Y LOGRAR QUE LA PERSONA SE SIENTA SATISFECHA CON SU REALIDAD Y CONSIGO MISMA, PARA QUE NO EXPERIMENTE CONTINUAMENTE LA NECESIDAD DE UTILIZAR LA MENTIRA PATOLOGICA PARA DISFRAZAR SU MUNDO.

          Las frases y palabras que los Mentiros Compulsivos utilizan para engañar.

a)    Usan los pronombres personales: Ellos, Él, Ella o Nosotros, más que Yo. Usar YO significa tomar posesión y responsabilidad, por ello utilizan otros pronombres personales para evitar Yo en su lugar.

Un estudio sobre la detección de mentiras realizado por la Universidad de Texas en Austin descubrió que las mentiras podrían predecirse mirando las declaraciones escritas. Descubrieron que los mentirosos utilizan comúnmente tres tipos de frases, menos usos de las declaraciones que usen Yo. Menos uso de palabras que son excepciones Como, Pero, Excepto. Mas palabras de emociones negativas como Odio, Sin Valor, Enojado o Triste.

b)    Dicen “Honestamente” o “Para decirte la verdad”. Los mentirosos utilizan esas frases defensivas para defender la historia de inmediato, por supuesto es una mentira, pero la utilizan para que les crean.

c)    Las Respuestas cortas niega las faltas y usan las justificaciones. Si alguna vez cuestionas la historia de un mentiroso, inmediatamente se vuelve defensivo, ellos niegan cualquier maldad y justifican sus palabras y acciones incluso si nunca se les acuso del mal proceder o cuestionaron sus motivos, Las respuestas cortas porque están tratando de no revelar demasiado de la verdad y se defienden porque se sienten culpables.

d)    Dicen Siempre o Nunca. Esas frases son casi siempre falsas. Piensa en algo que absolutamente siempre o absolutamente nunca haces. La mayoría de nosotros nos separamos de nuestra rutina al menos de vez en cuando. Un mentiroso añade estas frases a su conversación para que parezcan más confiable para ti.

e)    Elaboran con demasiado detalle. Un mentiroso compulsivo viene a menudo preparado con una mentira elaborada. Ha memorizado los detalles para que no queden atrapados con sus mentiras. Un mentiroso crónico podría darte demasiado detalles en un intento de hacer que su historia parezca más realista. Es posible que sepan la hora exacta de cuando algo ocurrió o describan las ropas que llevaban puestas. Si su historia es demasiada detallada, es probable que sea falsa.

          Síntomas o características comunes con otro tipo de adicciones.

En la mitomanía o adicción a mentir existen unos síntomas o características comunes con otro tipo de adicciones como son:

  1.           Altos niveles de ansiedad cuando se encuentra en situaciones propicias para el acto.
  2.           Pensamientos recurrentes de intrusión que incitan al afectado a mentir.
  3.           Impotencia para resistirse al impulso de falsear la realidad.
  4.           Liberación de la presión con satisfacción al no ser descubierto en sus mentiras.

Entre las manifestaciones de la mitomanía que le son propias y la diferencian de otras adicciones están:
  1.           Tendencia a desdibujar la realidad con grandilocuencias.
  2.           Búsqueda de la aceptación y admiración de sus interlocutores.
  3.           Baja autoestima junto con pocas habilidades sociales.
  4.           Miedo constante a ser descubierto.
  5.           Incremento progresivo de la magnitud de las mentiras con el tiempo.

Igualmente hay que distinguirlo de quien se gana la vida con el engaño y se dedica a ello profesionalmente, lo que se conoce como un simulador, el cual es totalmente consciente de la mentira de sus palabras y de las consecuencias que estas provocan, y a pesar de ello engañan; todo ello sin estar motivado por la notoriedad o la admiración que pueda despertar en otros, unido a una personalidad con baja autoestima, sino que lo hace buscando el lucro personal o el conseguir una determinada meta.

          Un ejemplo evidente de un mitómano compulsivo.

Ejemplos de mentirosos patológicos lo tenemos a través de toda la historia de la humanidad, pero voy a hacer énfasis en un solo Caso, que es conocido Internacionalmente y que producto de sus rasgos y trastornos patológicos de su personalidad ha logrado acrecentar la división de los seres humanos, ha creado conflictos en la política doméstica y en la arena internacional, ha puesto en riesgo la relaciones políticas, comerciales y militares con los aliados de la nación que representa.

 Me refiero al actual presidente de los estados unidos Donald Trump, el cual después de la temática estudiada logramos establecer de que es un Mitómano Compulsivo.

A continuación, explicaremos más al respecto para comprender está afirmación.

Comenzamos exponiendo que su frase más elocuente y que ha repetido en ciento de ocasiones y sirvió de slogan en su campaña en el 2016, es “Make America Great Again”. Podrán imaginarse que decirle a una parte del electorado norteamericano apático, nacionalista, con características racistas, excluyentes, con mentes y corazones llenos de odio, fue suficiente para encender, remover cimientos de divisiones que no deberían haberse tocado nunca. Ahora bien, su frase llega después de una Administración Demócrata que puso en la Casa Blanca al 1er presidente negro en la Historia de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama, una administración demócrata que tuvo que lidiar con una crisis grave económica y política que le dejó una administración republicana anterior comandada por George Walker Bush.

Una de las primeras mentiras fue 8 años antes de llegar a la Casa Blanca Trump, cuando Barack Obama comenzaba su primer mandato. El Sr. Donald Trump lo difamo, creo la duda sobre el origen de nacimiento y la nacionalidad de esté, mentira que hasta la fecha de hoy no ha sido capaz de disculparse públicamente.

Pudiéramos hacer una lista interminable de mentiras que se llevarían varias hojas de este ensayo, pero decidimos traer informaciones recogida en los principales medios periodísticos de los Estados Unidos.

Por solo citar el The Washington Post informó en Julio del 2017 que, en los seis primeros meses, el presidente ha hecho 836 afirmaciones falsas o engañosas, según un estudio 4,6 mentiras al día. Ese es el promedio del presidente de Estados Unidos.

En esos seis primeros meses en la Casa Blanca, Donald Trump hizo 836 afirmaciones falsas. Las cifras corresponden a un nivel similar a sus primeros 100 días, cuando la media era de 4,9 al día y el total 492, según un estudio de The Washington Post.

Comenzó en la campaña electoral. Pero entonces se menospreciaba como una estrategia política por conseguir la Casa Blanca y, por tanto, algo relativamente normal.

A las pocas horas de asumir la presidencia, el portavoz de Trump, Sean Spicer, ya insinuó lo que es una realidad: los hechos importan poco en el universo Trump. Visiblemente agitado, Spicer gritó a periodistas y les criticó por dar cifras inciertas sobre el número de gente que asistió esa misma mañana a la ceremonia de inauguración de Trump. “Fue la asistencia más alta de cualquier inauguración presidencial y punto”, zanjó, falsamente, Spicer. Una asesora cercana a Trump, Kelly Anne Conway, defendió las palabras del portavoz y dijo que este había proporcionado “hechos alternativos”.

Desde entonces, la tendencia de la Casa Blanca y el presidente de EE. UU. a propagar informaciones inciertas, parcialmente ciertas o abiertamente falsas no ha cesado. Dos de las mentiras más indiscretas de su presidencia las pronunció Trump durante un discurso en Polonia a principios del mes de Julio del 2017. Allí el republicano afirmó que, gracias a la presión de su Administración a otros países miembros, “miles de millones de dólares están siendo destinados a la OTAN con mayor rapidez”. Sin embargo, la realidad es que en 2014 —tres años antes de que llegara al poder— los países de la alianza acordaron aumentar el gasto individual de cada país al 2% de su PIB en una década. Trump ha repetido esta falsedad al menos 17 veces.

Muchas de sus otras mentiras tienen que ver con sus logros durante la campaña. A las tres semanas de instalarse en la Casa Blanca, Trump alardeó falsamente de haber logrado “la mayor victoria electoral desde Ronald Reagan”. La realidad es que Obama y George H. W. Bush consiguieron más votos electorales. Al ser corregido por un periodista, el republicano dijo: “Ah, no sé, me dieron esa información”. Al presidente también le gusta atribuirse éxitos de los que no es responsable, como la caída del desempleo o la restauración de las exportaciones estadounidenses de carne a China —pactada en su esencia por el Gobierno de Obama.

Trump no sólo recurre a Twitter, su red social favorita, para propagar este tipo de falsedades, criticar a sus opositores y defender sus acciones. Su breve historial como presidente sigue mostrando que no necesita ocultarse tras el teclado de su iPhone para difundir hechos alternativos si no que lo hace a menudo en entrevistas, discursos y comentarios a la prensa.

Según otro análisis The Washington Post el 29 de abril del 2019 indica que el presidente Donald Trump superó las 10 mil mentiras en lo que lleva de mandato.

Trump miente cada vez más: le demandó 601 días alcanzar las 5000 declaraciones falsas o engañosas, un promedio de ocho por día; superar las 10.000 le tomó solo 226 días, o 23 por día, según el conteo del periódico The Washington Post. Su mentira más frecuente: la afirmación de que Estados Unidos ha comenzado a construir un muro en la frontera sur del país. Trump reiteró esa afirmación 160 veces, a pesar de que el Congreso ha trabado el avance de su proyecto insignia.

Uno de los motivos por los que Trump ha mentido tanto es que habla más que cualquier otro presidente en la historia del país. Trump es una fuente constante de declaraciones: tuitea todos los días, varias veces por día, incluso los fines de semana; responde preguntas de los periodistas cuando sale de la Casa Blanca, o durante sus viajes; ofrece entrevistas de manera frecuente -siempre con periodistas afines, en particular de la cadena Fox News- y brinda discursos larguísimos en sus actos con sus seguidores. Una campaña permanente.

"El bebé nace. La madre se reúne con el médico. Ellos cuidan al bebé. Envuelven al bebé a la perfección, y luego el médico y la madre determinan si ejecutarán o no al bebé. No lo creo", dijo el presidente.

Otro de los temas con los cuales el presidente suele mentir seguido es el vínculo de los inmigrantes con el crimen. Trump ha dicho que los inmigrantes "traen delitos", pese a que las estadísticas y estudios han demostrado que la tasa de crímenes entre inmigrantes es inferior a la que existe entre nativos.

Trump también ha enterrado viejas mentiras. Un ejemplo: Trump le había dado impulso al movimiento antivacunas que arreció en Estados Unidos ante el temor, falso, de que las vacunas causan autismo. La semana pasada, en medio de una de las peores brotas de varicela en el país, Trump dio marcha atrás.

"Tienen que recibir las vacunas. Las vacunas son muy importantes", dijo, cuando los periodistas le preguntaron fuera de la Casa Blanca si los niños debían vacunarse. "Esto realmente está sucediendo ahora. Tienen que recibir sus vacunas", insistió.

Además, Trump suele tergiversar cifras sobre la economía con el objetivo de aparentar un desempeño aún mejor del que ya muestran las estadísticas. También ha exagerado el monto de déficits comerciales del país. Sobre el ambicioso plan de los demócratas para combatir el cambio climático, Trump ha dicho que demandará reemplazar a todos los edificios de Manhattan, una afirmación falsa. Trump sigue negando el impacto de los seres humanos sobre el calentamiento global y el cambio climático.

En su último acto de campaña, en Green Bay, Trump dijo una mentira incendiaria al afirmar que los demócratas querían avalar el aborto tardío y que el gobierno estatal demócrata estaba dispuesto a permitir el infanticidio y dejar que los doctores pudieran "ejecutar" bebés.

CONCLUSIONES

Hemos podido establecer que la mitomanía patológica, también denominada pseudología fantástica, hace referencia a un trastorno psicológico, por el cual la persona afectada, denominada mitómano o mentiroso patológico, tiene una conducta repetitiva del acto de mentir, lo que le proporciona una serie de beneficios inmediatos, como admiración o atención. Hay que aclarar que el término ‘mitomanía’ tiene también otro significado y se refiere a una tendencia a admirar exageradamente a una persona o cosa, pero en esté ensayo nos centramos en el aspecto patológico de su significado. También comprobamos a través del estudio de esta patología que es evidente que cuando el mentiroso comienza a mentir, continúa mintiendo para seguir sosteniendo y justificando las mentiras que fabricó y que las da por reales y de tanto repetirlas hasta se las va creyendo y las repite porqué piensa que una mentira repetida suele convertirse en verdad, como dice un viejo refrán, y no es así.

Ahora bien, analizamos un caso patológico que a decir verdad, con sus más de 10 mil afirmaciones falsas o mentiras en el transcurso de 2 años y medio de gobierno, lo ponen en 1er lugar sin predecesores en la historia de EUA, pero lo más preocupante de ello es que esas más de 10 mil afirmaciones falsas o mentiras son asimiladas por un 40 o 50% del electorado estadounidense según las últimas encuestas de apoyo al presidente, es decir, ese por ciento del electorado cree y repiten las mismas mentiras y las dan por ciertas, siendo muy peligroso para la estabilidad democrática del país, siendo uno de los motivos fundamentales del por qué me he dado a la tarea de realizar este ensayo.

Concluyendo, y analizando en el actual contexto en que se vive en los Estados Unidos de América, desafortunadamente es un hecho real de que la mentira es un comportamiento patológico, dañino y está de moda en el mundo y en especial en nuestra sociedad, opino y propongo que deben involucrarse todos los segmentos de la sociedad estadounidense para evitar que se continúen destruyendo, tergiversando, dividiendo, las verdaderas bases que fundaron a esta hermosa nación que me acogió como un hijo más, al igual que a millones de extranjeros que llegaron buscando un sueño económico, político y social, mejor que el que dejaron o que no existía en sus países de orígenes.

La manera, la forma de hacerlo es hacer valer nuestros derechos como ciudadanos norteamericanos y salir a votar en las próximas elecciones del 2020. Es un reto y debe ser un compromiso de todos los ciudadanos amantes de la paz, la tranquilidad, el respeto en todos los sentidos, y seguir trabajando para que no se destruyan las bases de la democracia que erigieron a esta hermosa nación, nuestra nación.

Hoy repito las palabras de Martin Luther King Jr. “Yo tengo un sueño” y mi sueño es ver restituidos todos los valores de la democracia en los Estados Unidos de América en enero del 2020.

God bless América!!!

Este ensayo es un pequeño aporte a los estudios, investigaciones y conocimientos que ya se poseen sobre la mitomanía patológica, y lo expongo con un lenguaje accesible y fácil de comprender a partir de la bibliografía que se anexa.

Sí con el mismo ayudo a otros estudiantes adentrarse en el mundo fascinante de la psicología de la salud, y lo toman de referencia, habré logrado uno de mis mayores objetivos aportar un grano de arena a la humanidad, a nuestra civilización que tanto todos le debemos por lo que heredamos de quienes nos fueron abriendo las puertas del conocimiento humano. Algunos de ellos hoy homenajeados en esté ensayo.

Muchas gracias
Lázaro Daniel González Valdés
Licenciatura en Psicología
June/2019

BIBLIOGRAFIA

Fuente:  Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología, Máster en Neurociencias y Biología del Comportamiento y Especialista Universitario en Hipnosis Clínica. https://juanmoisesdelaserna.es/sobre-divulgador-cientifico/
Otras fuentes:

Monday, June 24, 2019

Indiferencia o frialdad afectiva



                                                  Foto tomada de Google

Indiferencia o frialdad afectiva

¿Sabía usted que Indiferencia o frialdad afectiva es un trastorno grave de la personalidad?

¿Sabe usted las consecuencias que trae una actitud Indiferente y fría?

Estas y otras dudas van a quedar explicadas en el siguiente trabajo que les propongo.
Pues aprovechando la oportunidad de estar terminando mi Licenciatura en Psicología , donde he podido aprender que algunas personas y situaciones con las cuales tenemos que relacionarnos, piensan, actúan y se desarrollan en diferentes ambientes, o espacios de tal forma que para algunos (que no conocen de psicología, ni de procesos de conocimientos, etc.) ni se dan por enterados de que están relacionándose, apoyando o siguiendo la “ritma” o el “compas de la música”-como suele decirse en nuestra isla- a seres queridos, amigos, colegas de trabajo , vecinos, etc.., que aun cuando no estén diagnosticados por un facultativo, presentan serios problemas de trastornos de la personalidad.

Hoy les traigo un ejemplo de Indiferencia o frialdad afectiva que forma parte de trastornos de la personalidad.

Tal como conocemos el significado de la “Indiferencia o frialdad afectiva”, que es un estado de insensibilidad e inexpresividad emocional. El sujeto muestra una frialdad afectiva en la que no parece experimentar ningún sentimiento, ni manifestar ninguna reacción al medio. Se presenta especialmente en ciertas fases de algunas psicosis afectivas y en la esquizofrenia.

Podemos apreciar en el siguiente artículo de Marian García, Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Máster en Comunicación y Educación en la Red por la UNED. El cual ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 2 agosto, 2017, nos muestra con un lenguaje claro, fácil de digerir y comprender las consecuencias de la indiferencia y cómo podemos enfrentar a las personas que se muestran de esa manera.

Estoy seguro de que muchos de los que me están leyendo en estos momentos se ven identificado como víctimas o victimarios de este trastorno de la personalidad.

En el caso de ser víctima (como me ha ocurrido a mí en varias ocasiones con personas dentro de la familia, amigos, colegas y conocidos) acá tenemos una manera fácil para enfrentar esta situación que llega ser incomoda, llega a doler máximo cuando se trata de personas allegadas a tu núcleo más cercano de familia y/o amigos, como exprese anteriormente.

Los que se vean retratados actuando de esa manera, es tiempo para que consulten con un psicólogo, psiquiatra o facultativo autorizado y les ponga tratamientos.
Se trata de vivir todos en armonía, paz, tranquilidad y felicidad, pero para ello debemos todos de ser conscientes en la manera que van nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras acciones. Un balance emocional es salud mental para todos. Muchas de las situaciones que enfrentamos en el día a día tienen que ver porque estamos lidiando, relacionándonos con personas con serios problemas de trastornos de la personalidad y no somos capaces de identificar esas características y lejos de ayudar a esas personas (que en muchos casos no se arreglan solo con consejos), nos ponemos a su altura y por ende esos rasgos se afianzan cada vez más en su personalidad y conducta a seguir.

Espero que con esté excelente trabajo nos ayude a todos a identificar rasgos de Indiferencia o frialdad afectiva en nuestra personalidad o en la de las personas cercanas (que se me olvido acotar que en ocasiones poseemos las mismas por herencia biológica, en otras ocasiones las adquirimos por el medio ambiente en que cada uno interactúa)

«A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada”.-JK Rowling-

«Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte». -Elie Wiesel-

«El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia: esa es la esencia de la inhumanidad». -George Bernard Shaw-

«No duelen tanto las palabras agresivas. Duelen más los silencios prolongados». -Anónimo-

Espero poder ayudarlos, y exhortarlos a ser cada día mejores seres humanos.

Ladagoval
24 de junio del 2019

Las consecuencias de la indiferencia
Por Lic. Marian García

La indiferencia es un estado afectivo neutro. Solemos definir a una persona indiferente como alguien que “ni siente, ni padece”. Es un sentimiento que mantiene al margen a la persona que tiene esta condición. Sin embargo, cuando recibimos un zarpazo de indiferencia de alguien, sus garras nos producen heridas dolorosas.

Pensar en alguien indiferente es atribuirle una serie de adjetivos, que poco o nada tienen que ver con el ideal de una persona virtuosa. La indiferencia está asociada a la insensibilidad, el desapego o la frialdad. Son estas características que se presuponen contrarias a la condición social que tenemos los seres humanos y que provoca que nos relacionemos unos con otros.

Ser indiferente implica que “nada nos importa”. Que no sentimos nada ante una situación o persona, que “todo nos da igual”. Aunque estemos seguros de que esto es así, habría que preguntarse si es posible conseguir aislar nuestras emociones de esta manera. Realmente, cuando nos mostramos indiferentes hacia algo o hacia alguien, lo que hacemos es acercarnos o alejarnos de esa persona o esa circunstancia.

La indiferencia duele

La vida está llena de momentos y circunstancias en la que optar por mostrarnos indiferentes no siempre es lo mejor. Puede importarnos más o menos, pero nunca podemos dejar de sentir. Es un recurso que nos permite elegir unos estímulos para sentirlos o simplemente para apartarlos de nosotros. Por tanto, la indiferencia absoluta, nunca es posible.

Dice la sabiduría popular que aparentar ser indiferentes es la respuesta más dura, aun cuando esperas poco. Está demostrado que cuando hacemos gala de ella, esta actitud es una de las más agresivas y dolorosas que podemos proyectar. Mostrarse indiferente ante alguien implica que estás retirando todos tus sentimientos, que no existe para ti.

¿Hay algo más cruel?

Por esto mismo dicen que lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. Porque no hay nada peor que a una persona le des exactamente igual. Que verte feliz o triste sea lo mismo. Esto duele muchísimo si es alguien cercano, una pareja, alguien de la familia, un progenitor… Esta indiferencia rompe nuestras expectativas sobre aquellas personas que pensábamos que estarían ahí. Sin embargo, en lugar en encontrar apoyo, no encontramos nada. Incluso en ocasiones preferimos recibir alguna palabra desagradable porque lo interpretamos como que le seguimos importando a la otra persona. Pero cuando no recibimos ni una señal, sentimos que ya no importamos.

Enfrentarse a la indiferencia

La indiferencia conlleva sufrimiento para quien la siente, genera tensiones a veces insoportables, confusión y puede llegar incluso a afectar a la autoestima. Por eso hay que enfrentarse a ella. El primer paso es intentar un acercamiento gradual a la otra persona para hacerle saber cómo nos afecta su actitud.

Quizá no haya respuesta inmediata, pero conviene tener paciencia, no es bueno cerrarse. A veces un periodo de reflexión lleva a la otra persona a dar ese paso esperado. O tal vez se pueda buscar a alguien que ejerza el papel de mediador. Sin embargo, en ocasiones puede que no consigamos el acercamiento que buscamos. En ese caso lo mejor es aceptar lo que está ocurriendo. La obsesión con la indiferencia de alguien puede llevarnos a pasar por momentos muy desagradables.

Impermanencia

Cuando aceptamos la indiferencia, hemos de comenzar a mirar al horizonte con la idea de que no siempre importaremos a otros como nos gustaría. Aunque sea un proceso doloroso, pensar en ello nos ayudará a saber que nuestra felicidad no puede depender de una sola persona. Si deciden mostrarse indiferentes con nosotros, obligar a que nos hagan caso no es la mejor de las opciones. Mejor aprender a dejar ir.
Cuando se llega a la conclusión de que la otra persona no tiene intención alguna de cambiar su conducta, lo mejor es poner distancia. Siempre se puede encontrar a otras personas que sí nos valoren y en los que apoyarnos. De esta forma, habremos comprendido el concepto budista de impermanencia, esto es, todo cambia: quien hoy es tu amigo, mañana puede dejar de serlo. Si integramos esto en nuestra práctica diaria, nos será más fácil vivir la indiferencia de otra persona.

Un medio de protección

Pero no siempre la indiferencia es negativa. También es un mecanismo de defensa, y a él nos agarramos para no sufrir continuas decepciones ante las vicisitudes de la vida. “Mantenernos al margen” o “no esperar nada de nada, ni de nadie” es una manera de protegernos. En este caso, la indiferencia consistiría más que en un acto pasivo, en el acto activo de aceptar todo aquello que pueda pasar. Estar abierto a un mundo de posibilidades y aceptar que pueda ocurrir un suceso como otro.

Si no tuviéramos la capacidad de recurrir a la neutralidad, si tuviéramos que dar una respuesta negativa o positiva a cada estímulo que recibimos, terminaríamos agotados. Por ello, la clave es no esperar nada, de esta forma, al abrirnos a todas las posibilidades, todo es bienvenido. Si es positivo, perfecto; si es negativo, lo mejor que podemos hacer es convertirlo en un aprendizaje.

Nota: Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 2 agosto, 2017