Friday, May 10, 2019

¡Felicidades, mamá!


¡Felicidades, mamá!

Se acerca el próximo domingo 12 de mayo Día de las Madres.

Aprovecho está oportunidad para dedicarte mi hermosa mamá esté magistral poema de nuestro Apóstol José Martí a su madre.

Te deseo todo lo mejor de este mundo, eres súper especial, aparte de ser una hermosa mamá eres mi gran amiga, mi confidente, eres ese ser especial que jamás se detuvo ante las dificultades y nos trajiste a esta vida, nos entregaste todo lo que estuvo a tú alcance y brindaste lo mejor de ti, hoy somos el resultado de esa educación que recibimos de ti y de nuestro querido y adorado padre que se encuentra en el mundo de la verdad.

Que Dios te colme de muchas bendiciones de salud, paz, tranquilidad, prosperidad y felicidad.

Te amooo mucho mi bella mamita.

Tú hijo Daniel.

Poema de José Martí
Poesías Dispersas-1868-1898

¡MADRE MIA!

Mi madre: el débil resplandor te baña
De esta mísera luz con que me alumbro,
Y aquí desde mi lecho
Te miro, y no me extraña -
Si tú vives en mí - que venga estrecho
A mi gigante corazón mi pecho.

El sueño esquiva ya los ojos míos,
Porque fueran, si al sueño se cerraran,
Ojos sin luz de Dios, ojos impíos.
¡Te miro ¡oh, madre! y en la vida creo!
¿Cómo cerrar al plácido descanso
¿Los agitados ojos, si te veo?

Se me llenan de lágrimas. ¿Es cierto
¿Que vivo aún como los otros viven?
¿Que al placer de la vida no me he muerto?
Lloro, ¡oh, mi santa madre! ¡Yo creía
¡Que por nada en el mundo lloraría!
Los goces de la tierra despreciaban,
Y lenta, lentamente me moría.

Yo no pensaba en ti: yo me olvidaba
De que eras sola tú la vida mía.
Tú estás aquí: la sombra de tu imagen,
Cuando reposo, baña mi cabeza.
¡No más, no más tu santo amor ultrajen
¡Pensamientos de bárbara fiereza!
Una vida acabó: ¡mi vida empieza!

La luz alumbra ahora
Tus ojos, y me miras.
¡Cuán dulcemente me hablas! Me parece
Que todo ríe plácido a mi lado;
Y es que mi alma, si me miras, crece,
¡Y no hay nada después que me has mirado!

Huya el sueño de mí. ¡Cuán poco extraño
¡Las horas estas que al descanso robo!
¡Oh! ¡Si siento la muerte,
Es porque, muerto ya, ¡no podré verte!

Ya vienen a través de mi ventana
Vislumbres de la luz de la mañana.
No trinan como allá los pajarillos,
Ni aroman como allá las frescas flores,
Ni escucho aquel cantar de los sencillos
Cubanos y felices labradores.
Ni hay aquel cielo azul que me enamora,
Ni verdor en los árboles, ni brisa,
Ni nada del edén que mi alma llora
Y que quiero arrancar de tu sonrisa.
Aquí no hay más que pavoroso duelo
En todo aquello que en mi patria ríe,
Negruzcas nubes en el pardo cielo,
Y en todas partes, el eterno hielo,

¡Sin un rayo de sol con que te envíe
¡La expresión inefable de mi anhelo!

Pero no temas, madre, que no tengo
En mí esta nieve yo. Si la tuviera,
Una mirada de tus dulces ojos
Como un rayo de sol la deshiciera.
¿Nieve viviendo tú? Pedirme fuera
Que en tu amor no creyese, ¡oh madre mía!
Y si en él no creyera,
La serie de las vidas viviría,
Y como alma perdida vagaría,
Y eterno loco en los espacios fuera.
¡Ámame, ámame siempre, madre mía!

30 de diciembre de 1871

Una carta con mucho sentimiento.



Una carta con mucho sentimiento.

Está carta he perdido el número de veces que la he leído en el transcurso de mi vida.

Cada vez que la leo, tengo la misma sensación, la agonía y el dolor con que nuestro Apóstol la escribió.

Está fue su última carta a uno de los seres que más amo en su vida, su hijo
José Martí Zayas Bazán (conocido como Pepito) y quién fue bautizado por su padre en una de sus obras primas como Ismaelillo, porqué siempre su deseo fue que el día que tuviera un hijo varón ponerle el nombre de Ismael.

Expresar en la misma que lo único que le dejaba si desaparecía era "la Leontina que uso en vida", junto a esa carta, nos da la visión lo humilde que vivió nuestro Apóstol José Martí y qué lo único de valor material que poseía era esa Leontina, que lo acompañó durante los últimos años de vida.

El reclamo que le hace a su hijo, un hijo dolido que se vio privado de poder vivir más tiempo al lado de su padre , primero por el arresto de su padre después del famoso discurso en el Liceo de Guanabacoa ,(días antes del bautizo a su hijo) , luego antes de cumplir el año destierran a España a su padre y hasta el 1882 cuando tenía apenas 4 años se reencuentra con el mismo en Brooklyn, NY dónde vivieron en una casa bien sencilla, humilde para esa época.

Fue cuando su padre le escribe y dedica El Ismaelillo.

Su padre una figura pública, dedicado a la causa de Cuba, comienza a tener problemas de matrimonios con su esposa, ella lo celaba mucho, hasta que se hizo imposible la convivencia bajo el mismo techo y en el 1885 a los 7 años se regresa a Cuba, junto a su madre. No fue hasta julio del 1891 que se regresa con su madre nuevamente a New York con el objetivo y el intento de su madre de recuperar a su esposo (es decir a su papá) y se percata que era tarde, pues el papá se encontraba en una relación amorosa con Carmen Miyares, por lo que dolida su madre, y lo que consideró una traición, decide nuevamente regresarse a Cuba , en ese entonces le quedarían 2 meses y medio aproximadamente para cumplir sus 13 años de edad. Suficiente como para tener sus reservas o distancias con su padre.
El sólo leer del Apóstol esas tres letras: Adiós. Se justo. Se me salen las lágrimas porqué se percibe el dolor que tenía en ese instante el Apóstol antes de lanzarse en su travesía para llegar a Cuba y escribir a ese joven hijo suyo que tenía 16 años en esos momentos. No se despide con Tú padre o tú papá. Prefirió despedirse: Tú José Martí. 19 de mayo de 1895, 39 días exactos después de escribir está triste carta, cae en combate nuestro Apóstol José Martí.

¡Muy triste, cierto!

Les dejo esa carta, tal vez de las más difíciles que tuvo que escribir en su vida, nuestro Apóstol José Martí.

Ladagoval
4 de mayo del 2019

l0 de abril de 1895

Hijo:

Esta noche salgo para Cuba: salgo sin ti, cuando debieras estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. Sé justo.

Tu

JOSÉ MARTí

¿Será o no será?


¿Será o no será?

Hoy encontré esté cascarón de huevo y me decidí tomar está foto. Pensaba alegre lo que podía representar el mismo: El nacimiento de alguna hermosa Ave, una nueva vida en nuestro planeta.

Luego mi otra parte me cuestionaba y dudaba, ¿sí ese cascarón no pertenecía al nacimiento de un ave y más bien fue algún reptil que nació y no necesariamente fuera bueno?

Me dirigí a la Internet y realicé una pequeña búsqueda y encontré estás dos fotos y el cascarón del reptil es muy similar al que me encontré.

 El desconocimiento de las cosas siempre nos trae una duda, porqué cuando no sabemos algo, aun cuando investiguemos, no siempre las cosas son lo que parecen. 



Eso nos ocurre en sentido general con los temas cotidianos que llegan a nuestras vidas.


Cuando no estemos seguros, no lo demos por aceptado, busca más información al respecto, para no cometer el error de errar.

En este caso llegué a esta conclusión:

A ciencia cierta no he podido establecer que salió de ese cascarón, no tengo conocimientos más amplios que me ayuden a identificar quién salió de ese cascaron. Sólo dos cosas me quedan claro:

1- Una nueva vida llegó a la tierra.
2- No sabemos si fue para bien o para mal.

Los exhortos para reflexionar al respecto y ser cada día mejores seres humanos.

Ladagoval
2 de mayo del 2019